Abecedario español
A partir de 1803, con la aparición de la cuarta edición del Diccionario Académico, la “ch” y la “ll” empezaron a tratarse como letras independientes. Hoy el abecedario español cuenta con 27 letras: la Ortografía de la Real Academia Española de 2010 las excluyó definitivamente del abecedario, porque no son letras sino dígrafos, es decir, combinaciones de dos letras que representan un solo sonido.
- Aa
- Bb
- Cc
- Dd
- Ee
- Ff
- Gg
- Hh
- Ii
- Jj
- Kk
- Ll
- Mm
- Nn
- Ññ
- Oo
- Pp
- Rr
- Ss
- Tt
- Uu
- Vv
- Ww
- Xx
- Yy
- Zz
También se usan (dígrafos, no son letras aparte):
- CHch
- LLll
- RRrr
Letras del abecedario español:
A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N, Ñ, O, P, Q, R, S, T, U, V, W, X, Y y Z
De ellas, cinco son vocales (a, e, i, o, u) y veintidós son consonantes. Si quieres ver el nombre de cada letra, su forma en minúscula y una palabra de ejemplo para practicar, puedes consultar nuestra tabla con las 27 letras del abecedario.
El origen del abecedario español es el latín, cuyo alfabeto procede del griego a través del abecedario etrusco, el de una cultura asentada en la península Itálica a comienzos del primer milenio a.C., antes de que Roma se convirtiera en una gran potencia.
Cada una de las letras del abecedario español puede escribirse en mayúscula o en minúscula, pero no siempre existe una correspondencia exacta entre una letra y un solo sonido: la “h” normalmente no suena, la “c” suena distinto en “casa” y en “cine”, y la “b” y la “v” representan el mismo sonido en español. Por eso conviene distinguir el nombre de una letra de cómo suena dentro de una palabra.
Las 27 letras que componen hoy el abecedario español quedaron oficialmente establecidas con la publicación de la Ortografía de la Lengua Española de 2010, fruto de una larga historia de cambios a lo largo de los siglos.
Tras la conquista de Grecia, la cultura helénica influyó enormemente en Roma, y los romanos tomaron del alfabeto griego letras como la “Y” y la “Z” para poder escribir las palabras de origen griego. Así llegaron también a nuestro abecedario.
La “ñ”, tan característica del español, ya se usaba en la Edad Media y aparece en la gramática de Nebrija de 1492, de modo que en el Siglo de Oro formaba parte de la escritura habitual. La última letra en incorporarse de pleno derecho fue la “w”, que se utiliza sobre todo en palabras procedentes de otras lenguas, como las germánicas. La ch y la ll, en cambio, dejaron de contarse como letras, aunque siguen utilizándose en palabras como “chico” o “llave”: no han desaparecido de la escritura.
Junto a las letras, el abecedario español heredó también sus nombres, ya que la mayoría proviene del latín a partir de fórmulas fonéticas simples y manteniendo prácticamente el mismo orden original del alfabeto latino.
Asimismo, el uso de mayúsculas y minúsculas ha sufrido variaciones a lo largo de los años. Hoy usamos la mayúscula, por ejemplo, al comenzar un enunciado y en los nombres propios, como Ana o Madrid. Y recuerda: la “ñ” es una letra distinta de la “n”.
El abecedario español para niños